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martes, 27 de abril de 2010

El gato y el león



Para mí, dibujar es un arte que me está vedado por completo. Según mi esposo y mi hija, todo mundo puede aprender a hacerlo. (Aquí entre nos, tengo serias dudas acerca de ello; no obstante, lo intentaré próximamente.)




A mi hija Andrea le dejaron de tarea una acuarela. Desde pequeña dibujaba y lo hacía muy bien. Ahora ha desarrollado esas habilidades natas gracias a que estudia en la ENAP (Escuela Nacional de Artes Plásticas).

Yo hice uno de los escasos dibujos que sé hacer. Me bastaron cuatro bolitas (algo parecido a círculos), tres triángulos, cuatro rayitas o líneas más o menos rectas y una curva para dibujar el gato (bueno, para mí es un gato) que aparece en las imágenes.


Andrea está pintando un tigre. Aún no lo ha terminado, pero presento parte del proceso.







Además de la habilidad en sí, para pintar acuarelas hay que saber de pinceles, de colores, de texturas; hay que saber también qué papel utilizar, cómo mojarlo y cómo montarlo para que no se arrugue. Explico esto de manera burda, porque he olvidado las palabras exactas con las que Andrea nombró cada objeto y cada parte de esta técnica fascinante.




domingo, 11 de abril de 2010

Las mantis religiosas, de Hubert Monteilhet



El Centro Histórico de la Ciudad de México me fascina, pero no siempre fue así. De niña, cuando mis padres me llevaban, me daba miedo y, por lo mismo, no me agradaba ir allí. Me daba miedo porque siempre había mucha gente y me horrorizaba la idea de perderme, de que me soltara de la mano de mamá o de papá y no volviera a encontrarlos jamás.
Supongo que ese terror infantil se prolongó (de forma inconsciente) hasta la adolescencia, porque durante esa etapa el Centro seguía produciéndome bastante desconfianza.



Fue hasta la edad adulta en que se modificó completamente mi "actitud" hacia él. La aversión se convirtió en fascinación. Tan es así que cada vez que puedo me voy de vacaciones al Centro. Las personas a quienes les cuento esto o se quedan atónitas o les cautiva la idea. Y es que ir un sábado u otro día de la semana no basta, porque el Centro está repleto de atracciones.


Hay edificios bellísimos, museos, centros culturales, bailarines de danzas prehispánicas, infinidad de tiendas... en fin, siempre hay algo nuevo que ver.
Me pareció que esta introducción era necesaria, porque fue durante mi última estancia allí que "descubrí" a Hubert Montheilet.


Las librerías de viejo de la calle Donceles tienen para mí un atractivo irresistible y, si llevo dinero, aunque sea poco (uno puede apartar los libros que desee dejando el diez por ciento del total), entro en alguna y veo todos los títulos de literatura. Fue así como di con Las mantis religiosas. Ni el título ni el autor me decían nada, pero en la portada se leía 'Gran Premio de Literatura Policíaca'. Pese al gran premio, lo que finalmente me decidió a comprarlo fue el precio: 30 pesos menos el diez por ciento de descuento, o sea, $27, algo así como dos dólares o un euro y medio.




Fotografía de Andrea Quintero.


Regresé al hotel a eso de las 8 de la noche. Encendí la tele mientras cenaba y a las 9 comencé a leer el libro. Lo terminé a las 2 o 2:30 de la madrugada. Es decir, no pude soltarlo hasta el final.


Esta novela la publicó Plaza y Janés en Barcelona en 1962. Tal vez haya otro ejemplar en otra librería de Donceles, no lo sé, pero buscando datos del autor en Google, bastante escasos por cierto, la primera información que obtuve fue que en buscalibros lo venden casi a 500 pesos más el flete y en amazon a 45 dólares (ambos usados, claro). Por ello, porque creo que no es sencillo conseguirla, voy a contar algo de la historia.




La novela está contada mediante una serie de cartas. Paul Cánova enviuda y vuelve a casarse. La nueva Madame Cánova es una mujer muy bella, ultra ambiciosa y perversa, que planea matar a su marido para heredar su fortuna. Su cómplice es su amante, Christian Magny. Éste se ha casado con Béatrice para utilizarla como cebo. Paul ha tenido un ligero desliz con la joven Béatrice (quien es su secretaria) y los amantes planean todo para que éstos se vean y sean descubiertos por Christian, quien en un rapto de celos los matará a ambos, tras lo cual un brillante abogado hará que la pena máxima por este crimen pasional no pase de un año.


Sin embargo, Béatrice, quien sospecha que su marido la engaña, contrata a unos especialistas en grabar conversaciones, quienes le dejan preparada la cinta magnetofónica en un departamento vecino, mientras ella escucha todo lo que sucede en su casa. Es así como se entera de lo que planean Madame Cánova y Christian.



Tras esto, Béatrice hace varias copias de la cinta magnetofónica y las guarda en una caja de valores de un banco. Luego hace que su esposo, aterrorizado, escuche la cinta.
El plan sigue su marcha, pero Christian sólo mata a Paul. Y de aquí en adelante es cuando se desarrolla lo mejor de la novela. Con las cintas, Béatrice tiene ahora todo el poder y su venganza consiste en ir poco a poco aniquilando psicológicamente a los amantes, hasta llevarlos a la locura o al suicidio.
Así pues, dar con este libro fue, no cabe duda, un feliz hallazgo.




Este título suena fascinante.


Ahora anoto los breves datos del autor que tomé de Lecturalia http://www.lecturalia.com/autor/3757/hubert-monteilhet

Hubert Monteilhet
Francia (París, 1928)
Escritor francés, Hubert Monteilhet centra su obra en las novelas de corte policial.
También ha publicado obras de ciencia ficción, juvenil y de tipo histórico, siendo Nerópolis su obra más famosa, traducida a varios idiomas, en la que describe la Roma en tiempos de Nerón.
Actualmente compagina su labor como escritor con la de crítico gastronómico para el periódico Sud Ouest.


Según Wikipedia http://fr.wikipedia.org/wiki/Hubert_Monteilhet , Hubert Monteilhet ha escrito 49 libros: 27 novelas policíacas, un drama, 11 novelas históricas, una de ciencia ficción, cuatro novelas para niños y cinco escritos polémicos.

Cierro con dos buenas noticias: la primera es que Nerópolis se consigue en la librería El Sótano a $355; la segunda —que hace que me ruborice— es que acabo de descubrir que tengo otro libro de Hubert Monteilhet que compré hace ya bastante tiempo (y que aún no leo). Se titula De profesión, fantasma y es de las llamadas novelas para niños.



viernes, 30 de octubre de 2009

¿Cuál fotografía te gusta más?


Fotografía 1, de Richard Learoyd




Fotografía 2, de Janaína Tschäpe



Fotografía 3, de Mickalene Thomas


Estas cuatro fotografías forman parte de la exposición "Dress Codes", inaugurada a principios de octubre de este año en la galería del International Center of Photography, en Nueva York. Dicha exposición tiene como propósito mostrar el papel de la vestimenta en fotografía y videos recientes.


En palabras de Óscar Wilde, "la historia del vestido sería la historia de las mentes, ya que el vestido expresa una idea moral, pues simboliza el intelecto y el temperamento de una nación".


Me atrajo esta exposición por lo que representa, de modo que les pedí a mis amigos que me dijeran cuál de estas cuatro fotografías les gustaba más y por qué.


A continuación presento las variadas respuestas de los que amablemente atendieron a mi petición. Me gustaron mucho sus puntos de vista, pues han enriquecido no sólo mi visión de esas fotografías, sino mi conocimiento sobre ellos como personas.


A fin de que para todos fuera más sencillo ubicarlas, cada fotografía lleva un número. Coloco las respuestas en el orden en que las fui recibiendo por correo.



ANDREA QUINTERO
Respondiendo a tu pregunta, la que más me gusta es la número 4, el surrealismo en la foto me hace recordar las pinturas de Magritte que figuran un sueño o tal vez una pesadilla que de igual manera quieren decir de forma abstracta lo que permanece escondido en el subconsciente de uno mismo. Me parece a veces el miedo a uno mismo, el miedo a descubrir nuestra propia identidad y al figurar la imagen así sin rostro, uno se puede perder entre los demás, aunque también opuesto a esta idea me parece una búsqueda de identidad personal, siendo el objeto que representa la cabeza lo que somos o lo que queremos ser... También, ya hablando en un concepto más visual que mental, pareciera que la cabeza trata de mimetizarce con el resto del cuerpo y lo que vemos en la fotografía es el proceso en el que se busca esa unidad para luego desaparecer y crear una forma nueva e irreconocible.


JAVIER ROSAS
La foto 3, porque aparte de reflejar la belleza de la raza negra que es constantemente pisoteada, marca todo lo salvaje que puede ser con la gran varidad de diseños en forma de manchas de los cojines, manchas que normalmte la naturaleza pone en el reino animal.


ISMAEL

la foto 4
me parece totalmente surreal
llena de intriga
drama
y a la vez romántica
el romance de lo que puede ser sin tener la certeza de que será
el misterio de la vida
la fuerza de la duda razona
la sorpresa
en una la palabra
VIDA


YUNUEN SG
A mi me gusta más la No. 1. Porque en general me gusta ver mucho retratos de mujeres, sobre todo mujeres conocidas, me gusta saber algo de su historia y tratar de verla reflejada en sus caras, me gusta ver la capacidad del fotógrafo de hacer algo conmovedor con los rostros y relacionar la época, el fotógrafo y la modelo. En este caso me gustó el corte de pelo, el vestido rojo vintage (según yo). Y no sé por qué me recordó un retrato pintado (tal vez la pose de las manos y la mirada), me imaginé cómo sería esta modelo retratada por Modigliani en el siglo pasado, y bueno, con estos cortes de pelo y vestidos antiguos siempre termino acordándome de París. En general me gusta esta estética. Tambíen me recordó que me gustaría poder hacer retratos.


MARIGELA ZORZANO
La fotografía que llamó mi atención fue la No. 2, ¿por qué? pues parece que es una mujer en espera de algo... viendo hacia fuera de su entorno y lo más significativo es que el "collar" elaborado con globos, ¡mismos que parecen condones!


YANELA CARPENTER
Para responder a tu pregunta te diré que la foto No. 4 me impresionó. No sé si me impresionó bien o mal. Simplemente no entiendo la foto y a lo mejor es que estoy tratando de encontrar algún significado que a lo mejor no lo tiene... ya ves, cuando uno trata de querer poner algún significado que no hay.
¿Es simplemente una mujer con el capuchón en la cabeza...? ¿O tiene algún significado más hondo? No sé, pero es la foto a la que regresé varias veces a revisar para ver si sacaba algún significado.


OLGA TORRES
Respecto a las fotos, te diré que, aunque yo no soy muy visual, me gustó la primera. La chica parece estar muy triste, su mirada refleja desesperanza. Pareciera ser que el hecho de vestirse de rojo representa una lucha entre la profunda tristeza de su alma y la esperanza de vencerla.


LETY GODDARD
Espero no te ofendas, pero para serte muy sincera no me gusta ninguna, LOL.


MARTHA ZURCHER

A mí me gustó más la primera foto (la mujer con el vestido rojo). Su expresión me hace imaginar que ha de estar pensando en cosas de su pasado, las cuales ella quisiera cambiar. También el color rojo hace la foto más interesante. Esa foto hizo que me interesara lo que la mujer tenía en su mente en ese momento.
Las otras fotos no me gustaron para nada. No me interesó saber nada de las personas en esas fotos.


ROXANA SÁNCHEZ
Definitavemente la foto que más me gustó es la dos porque me evoca una mañana llena de recuerdos, ilusiones y amor después de hacer el amor.... como quien suspira al ver los árboles pensando en el ser amado. Y porque la modelo está viendo hacia una puerta abierta llena de posibilidades. Yo creo que eso es AMAR.





Fotografía 4, de Thorsten Brinkmann