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jueves, 1 de marzo de 2012

Querida Jane, querida Charlotte, de Espido Freire




Me encantó esta biografía (¿o es ensayo?) de la muy guapa escritora española Espido Freire.



Retrato de Emily Brontë, hecho por su hermano Patrick Branwell Brontë.



Fascinada por la obra de Jane Austen y la de las hermanas Brontë, Freire se documenta en una amplia biliografía y visita los lugares donde estas mujeres vivieron, escribieron, vacacionaron y murieron, lo que da como resultado este libro titulado Querida Jane, querida Charlotte.



Espido Freire.




Anne Brontë.




Charlotte Brontë.




Jane Austen.


Quienes hayan tenido el placer de leer Orgullo y prejuicio (u otras de las novelas de Jane Austen); Cumbres borrascosas (Emily Brontë), Jane Eyre (Charlotte Brontë) o Agnes Grey (Anne Brontë), gozará plenamente esta obra. Y quien aún no haya paladeado estas novelas, la breve, pero muy completa biografía de estas autoras, seguramente lo llevará a buscarlas de inmediato.



Sabía que las hermanas Brontë (y también Branwell, el hermano varón) habían muerto jóvenes, pero ignoraba las circunstancias y la celeridad, digamos, con que se fueron de este mundo. Branwell murió en septiembre de 1848, Emily en noviembre del mismo año, y Anne en mayo de 1849, todos de tuberculosis.




Espido Freire.




domingo, 20 de marzo de 2011

Barbara Pym, Mujeres excelentes


Barbara Pym (1913-1980)




No hay nada original o insólito en lo que se cuenta en Mujeres excelentes, de Barbara Pym. Es un recorrido por la apacible y rutinaria vida de Mildred, una mujer soltera que dedica su tiempo a ayudar a otros, a ir a la iglesia a organizar bazares navideños, y a preparar té y lavar platos sucios. La llegada de unos vecinos, un matrimonio formado por una antropóloga y un teniente de navío experto en ser agradable, además de Everard (otro antropólogo), y sus relaciones con el vicario Julian Malory, su hermana Winifred y una viuda llamada Allegra Gray son, en conjunto, la trama que sigue la novela. Lo que quiero decir es que la historia es muy simple, pero la forma en que está narrada impide que uno suelte el libro y siga con sumo agrado la vida de esta solterona que podría parecer aburrida. Tal como se lee en la cuarta de forros, Barbara Pym es heredera de Jane Austen. Yo casi esperaba que al final Mildred Lathrop se casara con Everard (porque así suelen cerrarse las novelas de Austen), pero Pym le da este final porque en realidad no podría haber otro. Me gustó mucho "descubrir" a esta escritora inglesa.





jueves, 1 de octubre de 2009

Escritores contra escritores, de Albert Angelo


Albert Angelo recopila en este libro numerosas "perlas (ensangrentadas)", como las llama Jordi Costa en un prólogo cuyo título, "La puñalada como una de las Bellas Artes", hace honor al memorable ensayo de Thomas de Quincey, Del asesinato considerado como una de las bellas artes.

No sé si los escritores incluidos en este libro hayan gozado destrozando (con palabras) a otros escritores, pero es muy interesante conocer sus opiniones. Al menos yo nunca imaginé que Mark Twain o Vladimir Nabokov arremetieran con tanta saña contra Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, novela que, a mi juicio, es grandiosa.

A continuación transcribo tres "puñaladas" que me parecieron bastante sensatas:



PAULO COELHO (e Isabel Allende)

La prosa de Coelho, también en lo que respecta a riqueza léxica, de vocabulario, es pobre. ¿Cuáles son sus méritos? Los mismos de Isabel Allende. Vende libros.

ROBERTO BOLAÑO



LUCÍA ETXEBARRÍA


Quienes los escriben son los que precisamente más ayuda necesitan. Lucía Etxebarría, por ejemplo. Un ser desamparado que quiere hacer el bien y ayudarnos a capear los problemas. Pero a veces los que quieren hacer el bien terminan por hacer involuntariamente mucho daño.


ENRIQUE VILA-MATAS
(hablando sobre los libros de autoayuda)




LA GENERACIÓN BEAT

Si todos los miembros (de la beat generation) hubieran nacido en Mauritania nadie los conocería —afortunadamente—, pero la capacidad de Estados Unidos para fabricar mitos con las materias más deleznables y la estupidez generalizada de los europeos han hecho posible estos ídolos de pacotilla.

JUAN LUIS PANERO